EL ACTUAL ESCENARIO GEOPOLÍTICO

 El actual escenario geopolítico se interpreta como el fin del globalismo liberal y el retorno a una Realpolitik de Grandes Espacios (Großraum), donde la caída de Maduro y el renovado interés por Groenlandia marcan la vigencia de una Doctrina Monroe actualizada. Bajo la influencia del realismo de Kissinger, las potencias buscan evitar una Gran Guerra mediante el reconocimiento mutuo de esferas de influencia: un mundo compartimentado donde Estados Unidos asegura el hemisferio occidental, mientras Rusia y China gestionan Eurasia. Esta estructura no busca una paz idealista, sino una estabilidad fría basada en la delimitación clara de fronteras imperiales para minimizar las fricciones directas entre gigantes nucleares.

Desde la óptica de la dialéctica de Estados e Imperios de Gustavo Bueno, este movimiento supone una reorganización de la eutaxia política frente a la amenaza de una guerra total. El control de enclaves estratégicos como el Caribe o el flanco ártico responde a una lógica de seguridad imperial que subordina la soberanía de los Estados pequeños a la unidad defensiva del bloque dominante. En este tablero, los recursos naturales y las rutas comerciales ya no se rigen por el libre mercado universal, sino por la necesidad de autarquía y protección de cada espacio regional, transformando la geografía física en una arquitectura de poder fortificada.


 

En este contexto, un hipotético gobierno de Santiago Abascal en España buscaría reorientar la nación como el pivote fundamental de la Iberosfera, abandonando la irrelevancia en el eje europeo para liderar un bloque cultural y estratégico transatlántico. España aprovecharía sus bazas geopolíticas —su historia común con América, la lengua castellana y su posición como puerta del Mediterráneo— para actuar como puente entre la Doctrina Monroe y el flanco sur de Europa. La Hispanidad se convierte así en una estructura de "poder blando" y cohesión política capaz de blindar el espacio atlántico frente a la infiltración económica y cultural de las potencias euroasiáticas.

Finalmente, la estrategia española se completaría con la defensa firme de su integridad territorial y sus plazas de soberanía, integrándolas como la frontera avanzada del bloque occidental ante la inestabilidad africana. Al utilizar su geografía privilegiada como centro logístico y energético, España dejaría de ser un actor secundario para convertirse en el nexo indispensable de una alianza imperial renovada. Este nuevo orden mundial, basado en el realismo de Schmitt y el materialismo filosófico, plantea un equilibrio de fuerzas donde la supervivencia de las naciones depende de su capacidad para integrarse y liderar sus propios espacios de influencia cultural e histórica.

Del muro de Sergio Vic.

El escrito enviado por Miguel Angel...describe una estructura de poder blando y cohesión política, para Hispanoamerica y España.

Realmente es eso posible? Permitiria EEUU un poder hispano que rivalice con el norteamericano?

Ojalá fuese así. Y esta bien pensado, en principio, creo. Como proyecto para la Hispanidad es muy sugestivo...

Hispanoamerica y España como bloque cultural y puente transatlántico...

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