LA EXPEDICIÓN DE BALMIS: LA VACUNA DE LA VIRUELA QUE CRUZÓ LOS OCÉANOS

 

LA EXPEDICIÓN DE BALMIS: LA VACUNA DE LA VIRUELA QUE CRUZÓ LOS OCÉANOS

Introducción: una expedición para llevar la salud a otros continentes

El 30 de noviembre de 1803, una embarcación salió del puerto de A Coruña con una misión extraordinaria: llevar la vacuna contra la viruela a territorios situados al otro lado del Atlántico. A bordo de la corbeta María Pita viajaban profesionales sanitarios y un grupo de 22 niños, cuya participación permitió conservar la vacuna durante la travesía.

Así comenzó la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna, conocida popularmente como expedición de Balmis. Impulsada por la monarquía de Carlos IV, fue una iniciativa pionera de salud pública a escala intercontinental. Sus protagonistas más conocidos fueron Francisco Javier Balmis, José Salvany e Isabel Zendal, aunque su desarrollo dependió también de numerosos colaboradores americanos y asiáticos. Ministerio de Cultura

Para la Hispanidad, esta historia constituye un patrimonio compartido: un encuentro entre ciencia, cuidados y cooperación que conectó España, América y Filipinas. Recordarla permite reconocer sus logros y prestar atención a quienes hicieron posible el viaje, especialmente los niños.


 

La viruela: una enfermedad que marcó la historia

Durante siglos, la viruela provocó epidemias devastadoras. Quienes sobrevivían podían quedar con cicatrices permanentes o perder la visión. Su impacto convirtió la búsqueda de una forma de prevención en una necesidad urgente.

En 1796, el médico inglés Edward Jenner demostró que la inoculación de material procedente de lesiones de viruela vacuna podía proteger frente a la viruela humana. Aquella experiencia sentó las bases de la primera vacuna eficaz. who.int

El descubrimiento abrió una posibilidad inmensa, pero planteó un problema práctico: ¿cómo trasladar una vacuna activa durante semanas de navegación y distribuirla después por territorios muy extensos?

La aportación de la expedición española consistió en afrontar ese desafío de transporte, organización y continuidad sanitaria.

Qué fue la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna

La expedición de Balmis fue una misión promovida por la Corona española para extender la vacunación contra la viruela por sus territorios ultramarinos.

Su programa iba más allá de administrar vacunas durante una visita. Buscaba también formar a personal local, enseñar a conservar el material vacunal y establecer organismos que mantuvieran la vacunación cuando los expedicionarios se marcharan.

Entre sus objetivos figuraban:

  • Vacunar gratuitamente a la población.
  • Enseñar el procedimiento a los profesionales de cada territorio.
  • Organizar juntas de vacunación.
  • Registrar las vacunaciones y mantener disponible la vacuna.

Esa voluntad de continuidad explica buena parte de su importancia: la misión pretendía dejar una capacidad sanitaria duradera. Junta de Andalucía

Francisco Javier Balmis: el médico que dirigió la misión

El médico alicantino Francisco Javier Balmis asumió la dirección de la expedición. Su experiencia previa en América y su interés por la vacunación contribuyeron a preparar una empresa que exigía conocimientos médicos y una compleja coordinación.

Además del material sanitario, la expedición transportaba 500 ejemplares de un tratado sobre la vacuna, escrito por el médico francés Jacques-Louis Moreau de la Sarthe y traducido por Balmis. La intención era difundir conocimientos útiles entre quienes continuarían la labor. Biblioteca Nacional de España

Este detalle revela una de las ideas centrales del proyecto: llevar la vacuna y compartir el conocimiento necesario para utilizarla.

Los niños de la expedición: una cadena humana para conservar la vacuna

La parte más singular de esta historia fue el sistema elegido para mantener activo el material vacunal durante el viaje.

La expedición recurrió a la vacunación de brazo a brazo. Se vacunaba sucesivamente a pequeños grupos de niños y, cuando aparecían las lesiones vacunales, se recogía material de ellas para vacunar a los siguientes. Así se mantenía una cadena de conservación durante la travesía.

Los niños transportaban el material de la vacuna, no el virus de la viruela humana que se pretendía combatir.

En la salida de A Coruña participaron 22 menores, vinculados a instituciones de acogida. En etapas posteriores se incorporaron otros niños, entre ellos los que hicieron posible trasladar la vacuna desde Nueva España hasta Filipinas. Biblioteca Nacional de España

Su participación merece un lugar central en el relato. Eran menores en una situación de especial vulnerabilidad, sometidos a largos desplazamientos y separados de su entorno. Desde la perspectiva actual, su intervención plantea cuestiones sobre protección de la infancia y consentimiento.

Reconocer la importancia sanitaria de la expedición exige también recordar a estos niños como personas, con necesidades y derechos propios.

Isabel Zendal: los cuidados que sostuvieron el viaje

Isabel Zendal, rectora de la Casa de Expósitos de A Coruña, se incorporó a la expedición para atender a los niños. Entre ellos viajaba su hijo, Benito.

Su trabajo comprendía la alimentación, la higiene, la vigilancia de la salud y el acompañamiento cotidiano de los menores. En una travesía de estas características, los cuidados resultaban esenciales tanto para su bienestar como para el mantenimiento de la cadena vacunal.

Zendal acompañó al grupo que pasó por Nueva España y continuó hacia Filipinas. Después se estableció en Puebla de los Ángeles, en el actual México. Su figura ocupa un lugar fundamental en la historia de la enfermería y de la expedición. Archivos Españoles

Recordarla ayuda a comprender que las grandes iniciativas científicas también dependen del trabajo diario de quienes cuidan, protegen y acompañan.

La ruta de Balmis: del Atlántico al Pacífico

Tras salir de A Coruña, la expedición hizo escala en Canarias y continuó hacia el Caribe. En Venezuela se dividió para ampliar su alcance.

Balmis prosiguió por Cuba y Nueva España, mientras otros integrantes extendían la vacunación por diferentes territorios. En algunos lugares, como Cuba, ya existían iniciativas locales: el médico Tomás Romay había contribuido a establecer la vacuna antes de la llegada de Balmis.

Este hecho muestra que la expedición se integró en una circulación más amplia de conocimientos, sostenida por profesionales y comunidades de distintas procedencias.

Desde Acapulco, el grupo de Balmis cruzó el Pacífico y llegó a Manila en 1805. Posteriormente, el médico llevó la vacunación a Macao y Cantón, y durante su regreso realizó vacunaciones en la isla de Santa Elena. BALMIS.ORG

José Salvany: la difícil extensión por Sudamérica

Mientras Balmis continuaba hacia Nueva España, el subdirector José Salvany encabezó la rama que se dirigió a Sudamérica.

Su equipo propagó la vacunación por territorios de los actuales Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, y la labor de sus colaboradores alcanzó también Chile. La expedición tuvo que afrontar desplazamientos difíciles, enfermedades y obstáculos materiales.

Salvany murió en Cochabamba en 1810, pero otros integrantes continuaron el trabajo. Por ello, la historia de la misión no termina con el regreso de Balmis a España en 1806. cultura.gob.es

Su figura recuerda que esta fue una empresa colectiva, con recorridos y protagonistas que merecen ser conocidos más allá del nombre de su director.

Las juntas de vacuna: el legado que debía permanecer

Uno de los principales resultados de la expedición fue la creación de juntas de vacuna, destinadas a organizar y sostener la vacunación.

La continuidad era decisiva. Vacunar a una parte de la población tenía un valor inmediato, pero seguían naciendo niños y apareciendo personas sin protección. Sin una organización local, el beneficio podía perderse.

Por ejemplo, una localidad necesitaba disponer de personal formado, conservar material vacunal útil y registrar a las personas vacunadas. La tarea dependía de que esos elementos siguieran funcionando después de la partida del equipo expedicionario.

La investigación histórica identifica estas juntas como una parte esencial del legado de Balmis y Salvany, aunque sus resultados estuvieron condicionados por las circunstancias de cada sociedad. dialnet.unirioja.es

La expedición de Balmis y su significado para la Hispanidad

La Hispanidad puede estudiarse también a través de sus redes científicas, educativas y sanitarias. La expedición de la vacuna ofrece un ejemplo de cómo los vínculos entre territorios permitieron movilizar personas, conocimientos y recursos frente a una amenaza común.

Desde la perspectiva de Unión Hispana, su recuerdo puede servir para fortalecer el conocimiento mutuo y promover la colaboración entre los pueblos del mundo hispano.

Ese reconocimiento resulta más valioso cuando incluye a todos sus protagonistas: Balmis, Salvany, Zendal, los niños, los sanitarios locales y las comunidades receptoras. También cuando admite las dificultades y desigualdades que formaron parte de la experiencia.

Su legado invita a una reflexión actual: compartir una lengua y una historia puede facilitar proyectos comunes en investigación, educación y salud pública.

Conclusión: una historia compartida de ciencia y cuidados

La expedición de Balmis y la vacuna de la viruela ocupa un lugar destacado en la historia de la medicina por su alcance geográfico y por su esfuerzo para extender y mantener la vacunación.

No erradicó la enfermedad. Ese logro llegó mucho después, tras un proceso internacional que culminó con la declaración de la Organización Mundial de la Salud en 1980. who.int Sin embargo, la expedición forma parte de la larga historia de esfuerzos que acercaron la prevención a poblaciones alejadas de los primeros centros de vacunación.

Para la Hispanidad, representa un patrimonio que merece difundirse con rigor y sensibilidad. Una historia en la que la ciencia cruzó océanos y cuya memoria debe reservar un lugar de honor a quienes la sostuvieron con su trabajo, sus cuidados y sus propios cuerpos.

Referencias externas y enlaces de interés

  1. Ministerio de Cultura: la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna.
  2. Biblioteca Nacional de España: la expedición en la prensa de la época.
  3. Portal de Archivos Españoles: Isabel Zendal.
  4. CSIC, revista Asclepio: el legado de la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna.
  5. Organización Mundial de la Salud: historia de la vacunación contra la viruela.

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